LA MUÑECA DE PORCELANA Ricardo Magenta
Adriana cumplía siete años, Los preparativos de la fiesta complicaban el quehacer cotidiano de Paulina y Enrique, sus padres.
El arribo de la abuela paterna, trajo la consabida alegría en el ánimo de Enrique, no así en el su nuera Paulina.
El viaje, desde la ciudad de Bahía Blanca, le había resultado largo y cansador.
La fiesta transcurrió animadamente. Un simpático payaso hizo reír a todos los presentes al compás de sus monerías.
Adriana y sus amiguitas, disfrutaron con cada una de sus ocurrencias.
Al llegar la noche, la mamá de Enrique sospechó que su nieta dormía en la cama con sus padres.
A la mañana siguiente, creyendo leer el pensamiento de su madre, Enrique se le acercó y con una sonrisa cómplice le dijo:
Mamá. Creo saber lo que estás pensando, pero te aseguro que Adrianita no duerme en la cama con nosotros.
Ese mismo día, la abuela inició su viaje de regreso.
No habían pasado veinticuatro horas de su partida, cuando Adrianita se acercó a su padre y entre quejosa y misteriosa le contó que desde la noche de la fiesta, no había vuelto a ver la muñeca de porcelana que le habían regalado. Enrique, un tanto molesto por la novedad, dudó que su madre fuese la responsable, Sin embargo, le prometió a su mimada hija que le enviaría una carta a la abuela.
Así lo hizo:
Querida mamá: No insinúo que descuidadamente te hayas llevado la muñeca de porcelana de Adrianita, pero tampoco niego que lo hayas hecho, ya que estuviste reunida con nosotros en oportunidad del cumpleaños de tu nieta, y hasta esa noche la nena tenía su muñeca.
Cariños, tu hijo Enrique.
Unos días más tarde, recibe en contestación, una carta de su madre en la que le decía:
Querido hijo: No insinúo que descuidadamente hayan dejado dormir en vuestra cama a mi querida nieta o que a sabiendas continúan haciéndolo, pero el hecho es que si Adrianita durmiese en su propia cama, seguramente habría encontrado la muñeca de porcelana.
Cariños, tu madre.
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Rafael: tu cuento me resultó muy agradable y de una gran ternura-
ResponderEliminarGracias
Sergio
¡Muy bueno, Ric-fael! Congratulations, dear!
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