martes, 30 de diciembre de 2008

Toda mi luz

Pequeña llegaste a mi alma

tan pequeña como mi mismo ser

Camino de esperanza

recorrimos juntos,

disfrutamos el crédito

que nos dá la vida

haciendo que nuestros espíritus

se amen más cada día.

De tanto amor llegaron ellas,

nuestra sangre bendecida,

regalos del cielo

y hacedoras de más amor,

a través de sus retoños.

Seguiste mi ruta

sin imposición alguna

pero iluminando el sendero

que juntos fuimos agotando;

ese sendero con anhelados vientos

y con inevitables calmas.

Fuiste luz y sangre

entre nosotros,

fuiste la fuerza

que dominó mi vida

Hoy transitamos solos,

nadie tomado de nuestras manos,

sus vuelos ya lejos

de nuestro alcance

solo nos alientan a ver

gaviotas en el aire

con la libertad a sus pies.

Seguir queriéndonos,

es ver la felicidad de cerca

casi poder besarla..

Nada mejor pudo haber sido

que iniciar la sublime

etapa de la estación

del calmo reposo,

con la misma esperanza

con que comenzamos.

Sergio Pavlovsky

1 comentario:

  1. Tan bella tu poesía, como lo es la vida vivida junto a quien se quiere.
    Felicitaciones.

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